Para mi amor

Si, microcuentos, a mi me saben a esas historias que tienen un corto comienzo y un corto final; aunque algunas de verdad pueden ser poderosamente buenas.

Y cuando me hablas yo siento cosquillas…

(deja tus rastros en mi cama.)

Tu voz… esa que proviene de la gracia de tu boca, de tus labios queridos, de tu risa de oso, yo me acuesto y acurruco en tu voz, y no recuerdo palabras, sino ella, esa voz… es que de allí fluye lo que necesito.

Y no sé dónde, en que rincón confuso de mi memoria existe tu voz, ha anidado allí, me acompaña, y nos amamos.

Y es distinta, cada que la recuerdo, la siento, corro entre mis sueños a ella, todos los que aparecen en mi pensamiento a media tarde son tú, clones de tu persona, grabaciones de cintas con tu voz en ella. No sé dónde estés tú, ahora solo me acompaña mi voz amada… y me hace cosquillas amorosas.

Yo la busco en el último lugar que nos vimos, y me la quedo sin pedirlo, me abrazo a tu voz… sin permiso.

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