Casualidad de desconocimiento

Marlene M. Izquierdo Osorio

Son aquellas hormigas las que me imagino en tus rodillas

Estan caminando por tus mejillas

Las sientes yo las puedo sentir.

Están en tu piel.

Es abrumador

La sensación del desconocimiento

De que todo lo que no conoces

Existe y existió

Mucho antes de que tu lo llegaras a conocer.

Una mezcolanza de emociones una danza de emociones.

La naranja es perfección.

Robert Bloch: Espejismo

 

“…La respuesta automática e instantánea de Chuck ante cualquier cosa nueva o distinta era la destrucción. La de Barwell sería investigar e intelectualizar. Se preguntó cuál de las dos era la reacción correcta y luego decidió que dependía de las circunstancias personales. Pues uno nunca debe generalizar, porque todo es único… y hasta esto es una generalización..”

 

Caroline Norton: Yo no te amo

¡Yo no te amo! ¡No! ¡No te amo!

Sin embargo soy tristeza cuando estás ausente;

Y hasta envidio que sobre ti yazga el cielo ardiente;

Cuyas tranquilas estrellas pueden alegrarse al verte.

 

¡Yo no te amo! Y no se por qué,

Pero todo lo que haces me parece bien,

Y a menudo en mi soledad observo

Que aquellos a quienes amo no son como tu.

 

¡Yo no te amo! Sin embargo, cuando te vas

Odio el sonido (aunque los que hablen me sean queridos)

Que quiebra el prolongado eco de tu voz,

Flotando en círculos sobre mis oídos.

 

¡Yo no te amo! Sin embargo tu mirada cautivante,

Con su profundo, brillante y expresivo azul,

Se planta entre la medianoche y yo,

Más intensa que cualquiera que haya conocido.

                              

                           ¡Yo sé que no te amo! Y que otros rasgarán

La confianza de mi corazón sincero,

Apenas percibo sus figuras en el futuro,

Pues mis ojos están vueltos hacia atrás.

Pedro Shimose: Mujer en guardia

 

Defiéndete de mí,

De mi pie que te persigue,

De mi mano que te escribe,

De mi cuerpo astuto y de mi sombra

Más astuta todavía.

 

Defiéndete de mí,

De mi padre y del padre de mi padre

Que viven en mi,

De mi fuerza y de mi grito

En las escuelas y las catedrales,

De mi cámara fotográfica y mi bolígrafo,

De mi anuncios en la tele.

                                  

Defiéndete de mí,

De mi cobardia disfrazada de soledad,

De mi soledad con sus ojeras

Tristísimas

 

Defiéndete de mi,

De mi cortesía llena de frases ingeniosas,

De mi despacho lleno de libros y papeles,

De mis números venenosos,

De mi tabaco y de mi alcohol.

 

Defiéndete de mí,

 por favor mujer,

defiéndete de ti.

La tumba inquieta -The Unquiet Grave-

El viento no sopla hoy, mi amor,

y caen algunas pequeñas gotas de lluvia;

nunca tuve más que un verdadero amor

y en la tumba fue encerrado.

Haré tanto por mi único amor

como cualquier joven haría;          

me sentaré y lloraré junto a su tumba

durante doce meses y un día.

Transcurridos los doce meses y un día,

la muerta empezó a hablar:      

“Oh, ¿quién llora junto a mi tumba

y no me deja dormir?”

“Soy yo, mi amor, el que junto a la tumba está

y no te deja dormir;

implorando un beso de tus helados labios,

eso es todo lo que deseo.”

“Imploras un beso de mis helados labios,

pero mi aliento huele fuertemente a tierra;

si te beso con mis helados labios,

tus días estarán contados.”

Esta mañana, en el lejano y verde jardín,

amor, donde solíamos pasear,

la más bella flor que allí crecía

se ha marchitado en su tallo.

También el tallo está seco, mi amor,

y así se marchitarán nuestros corazones;

así que, procúrate felicidad, mi amor,

hasta que Dios te llame.

Goethe: El pescador

 

Hinchada el agua, espumajea,

mientras sentado el pescador

que algúnn pez muerda el anzuelo

plácido aguarda y bonachón.

De pronto la onda se rasga,

y de su seno—¡oh maravilla!—

toda mojada, una mujer

saca su grácil figurilla.

Y con voz rítmica le increpa:

—¿Por qué, valiéndote de mañas,

hombre cruel, tiras de mí

para que muera en esta playa?

¡Si tú supieras qué delicia

allá se goza bajo el agua,

tal como estas te arrojarías

al mar, dejando en paz la caña!

¿No ves al sol, no ves la luna

cómo en las ondas se recrean?

¿Doble de hermosos no parecen

cuando en las agujas se reflejan?

¿No te seduce el hondo cielo

cuando su azul, húmedo muesta?

Cuando este aljófar lo salpica,

¿del propio rostro no te prendas?

Hinchada el agua, espumajea,       

del pescador lame los pies;

siente el cuitado una nostalgia,

cual si a su amada viera fiel.

Cantaba un tanto la sirena,

todo pasó en un santiamén;

tiró ella de él, resbaló el hombre,

nunca más se dejó ver.

 

Sor Juana Inés de la Cruz: Redondillas

 

Hombres necios que acusáis

a la mujer, sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis;

Si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco,

al niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,

hallar a la que buscáis

para prentendida, Thais,

y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro

que el que, falto de consejo,

él mismo empaña el espejo

y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén

tenéis condición igual,

quejándoos, si os tratan mal,

burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,

pues la que más se recata,

si no os admite, es ingrata,

y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por cruel

y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada

la que vuestro amor pretende?,

¿si la que es ingrata ofende,

y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena

que vuestro gusto refiere,

bien haya la que no os quiere

y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas

a sus libertades alas,

y después de hacerlas malas

las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido

en una pasión errada:

la que cae de rogada,

o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,

aunque cualquiera mal haga;

la que peca por la paga

o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?

Queredlas cual las hacéis

o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,

y después, con más razón,

acusaréis la afición

de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,

pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo.

H. P. Lovecraft: La llamada de Cthulhu

“A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.”